Esto es Barras Jabón Artesanal

Hola, soy Tanairí Miranda Torres, tengo 23 años de edad, soy la fundadora de Barras Jabón Artesanal. Vengo de una familia muy trabajadora y con diversidad de talentos. Con este escrito quiero empoderar mentes jóvenes. Si lees esto y te puedes ver reflejado en mi historia, quiero que sepas que tu también puedes. El éxito no espera, el éxito se provoca. El éxito no tiene un grado, el éxito es para quienes se dedican a mantenerse auto-educándose para su desarrollo integral. La innovación tiene espacio para todos y más cuando jóvenes como tu y como yo nos unimos para crecer. Quiero ser una herramienta de motivación para ti, que luego de que leas mi historia, sienta que no puedes dormir porque tienes que comenzar a escribir la tuya. Sobre todo, quiero que sepas que como herramienta número 1 para mi negocio, he utilizado la dirección de Dios y su voluntad. Si hemos crecido ha sido por su gracia y por nuestra capacidad de trabajar conforme a los planes que nos traen paz al alma.
A principios del año 2015 (tenía 19 años) crece esta inquietud, dirigida por la sed de emprendimiento y la necesidad de ahorro para cumplir una de las metas más importantes a ese tiempo, mi boda. Comencé con la elaboración básica de jabones en glicerina, un par de moldes, una taza (cortesía de la cocina de mi abuela) y mucho deseo de hacer cosas diferentes. Constantemente me dedicaba a navegar en el internet buscando información e ideas que me ayudaran a marcar una ruta de trabajo enfocada en la innovación de algo que lleva años y años siendo igual. Mi abuela como fuente inversora #1, siempre creyendo que Dios tenía grandes planes con esto. A ese tiempo, trabajaba en una tienda por departamentos, estudiaba a tiempo completo, planificaba mi boda y hacía muchos jabones para todas aquellas personas que desde mis redes personales deseaban regalar ese detalle que con tanto amor preparaba cercano a la fecha del día de las madres en aquel 2015. Muy cerca de este momento, mi actual esposo, hace oficial nuestro compromiso y me regala el anillo de mis sueños... si, el mismo que perdí en muy poco tiempo como para ser real. Así que, además de ahorrar para esa maravillosa boda, tenía que conseguir nuevamente ese mismo anillo que significaba tanto y tanto para mi. Es por esto que mi trabajo se intensificó, se fue convirtiendo en algo cada día más serio como ingreso. La mejor parte la descubrí recibiendo el regalo de la aprobación de muchas personas sobre el producto, la felicidad que me llenaba era mucho más de lo que cualquier trabajo podía pagar. En fin, jaboneando lo suficiente cada vez que salia de la universidad o llegaba de mi trabajo, hasta las 2 de la madrugada para luego levantarme tempranito a hacer entregas, conseguí ahorrar el dinero para ir a comprar mi anillo ¡Lo conseguí! A corto plazo y de forma simple Dios me comenzaba mostraba de lo que podía ser capaz cuando me propongo algo.
Luego de esto, no pude parar. Las personas que compraban los jabones deseaban más y me contactaban. Los que habían hecho uso de los jabones y les aliviaba alguna irregularidad en la piel, lo necesitaban. Aquellos que necesitaban regalar un detalle significativo me buscaban y así comenzó a crecer el círculo. Poco a poco iba ahorrando de los mismos ingresos para continuar comprando materiales y materia prima. De poco en poco iba creciendo en muchos aspectos, me comencé a instruir más, a certificarme y a buscar áreas de oportunidad de crecimiento que hasta el día de hoy me mantengo haciendo.
Al pasar de un año ya este proyecto necesitaba un nombre que le diera dirección. A mi parecer cuando las cosas se van a hacer, por grandes o por pequeñas, se tienen que hacer bien. Cuando hay algo que te llena el alma debes desarrollarlo sin importar cuanto tiempo dure, al final, ese tiempo habrá sido el mejor que hayas invertido. Justo en el momento en el que comienzo a darle forma, se abren puertas para lo que sería la primera vez de Barras en alguna feria de ventas para recibir a nuestros clientes ansiosos de conocernos. Lo recuerdo, todas estas emociones llegaron juntas para quedarse en el pasado febrero de 2017. A un poco más de un año es preciso ver el montón de oportunidades que nos han abierto puertas y que nos llevan en un tren de cecimiento.
Tengo muchos detalles más que complementan cada espacio de esta historia, pero lo que más me interesa es que te lleves la motivación necesaria para comenzar a darle forma a tu proyecto, a tu historia. ¿Ya lo tienes? ¿Qué vas a hacer con eso? ¿Hasta donde lo quieres llevar? No importa de que trate tu aventura, siempre hay espacio para que todos lo conozcan. Nada de esto lo hubiera logrado de no ser por los sacrificios y el enfoque que mantuve. Todavía hoy, no es suficiente, continuamos trabajando duro, en este mundo del emprendimiento el crecimiento es necesidad y el trabajo nunca acaba.
Hoy, Barras tiene la capacidad de producción de 200 jabones por día, una clientela constante y alcance para nuevos clientes. Además, cuenta con un equipo de trabajo pequeño pero que tiene manos en la producción, en la organización y en el servicio al cliente. Nuestra meta como equipo es complementarnos unos a otros para que este proyecto nos haga crecer integralmente. Hacemos de todo y lo que no sabemos lo aprendemos. Me llena poder compartir mi sueño con mis hermanas y mi abuela que cuando hacen falta un par de manos extras son quienes nos apoyan en momentos de temporada alta.
Este proyecto surge como oportunidad para mi, que me atreví a desarrollarlo, pero también como oportunidad para otros jóvenes desarrollar sus conocimientos en las diferentes áreas de impacto que Barras ofrece.
A ti que me lees, ¡ánimo!, la economía de un país no te define ni define tus metas. Encuentra tu camino haciendo lo que te apasiona. Edúcate y comparte con personas que conozcan más de tus intereses para que aprendas. Mi mejor consejo es que te mantengas firme, siempre acumulando lo positivo y descartando lo negativo.
Tanairí Miranda 
#larevolucióndeljabón
Fundadora de Barras Jabón Artesanal
Artesana de Puerto Rico